jueves, 6 de octubre de 2016

Ya no.

Pude haber sido yo, pero ya no.

Porque ya no me dabas los besos a mí,
ya no eras tú quien me abrazaba,
ya no eras tú quien me sontenía,
ya no eras tú quien me quería.

Ya no eres tú el que me sonríe,
ya no eres tú en quien confíe,
ya no eres tú el que me ama.

Ya no seré yo quien te busque,
ya no seré yo la ilusa,
ya no seré yo la tonta,
ya no seré yo quien te ame más.

Ya no.









 

 

 

 
  


 

 

 

 

Sonríe, sueña y vive.


¿Te has parado a pensar en las simples tres palabras que dan nombre a este texto?

Cuando éramos pequeños estábamos todo el día sonriendo –aunque no tuviéramos un por qué-, abrazando a nuestro muñeco favorito como si alguien se le fuera a llevar, soñando con hacernos mayores y tener una familia de ensueño y viviendo la vida a cada minuto que pasaba, disfrutándola, ¿Dónde ha quedado eso ahora? ¿Con que soñamos una vez que nos hacemos mayores?

Si cuando éramos pequeños estábamos sonriendo todo el día, ¿ahora qué? ¿Por qué ahora no sonreímos? A veces –por no decir muchas- se nos olvida sonreír, pero, ¿os habéis parado a pensar en que si sonrierais un poquito más, muchos de los de vuestro alrededor se enamorarían de la belleza que inunda vuestra sonrisa? Y es que lo sé, tienes una sonrisa preciosa. ¿Por qué no dejas que la gente la vea?

Muchas veces sonreímos – y yo me incluyo- solamente por evitar un ¿Qué te pasa? de las personas que nos rodean y evitar contestarles con un me pasa un nada, que incluye todo.

Deja que todos puedan ver tu preciosa sonrisa, una que sea de verdad, por favor. Una en la que la esboces nada más levantarte de la cama y que en ese momento decidas que hoy vas a comerte el mundo, y no pensar que va a ser el mundo el que toma a ti. Así sonríe, simplemente hazlo, sin más.

Sueña, sin tener miedo a la tremenda hostia que te darás después si todo sale mal, porque no hay mente ni persona en el mundo más bonita que la que es soñadora.

Soñar, porque eso os va a hacer transportaros a un mundo paralelo, donde no existen los problemas, y si, sé que suena demasiado tentativo.

Soñar y que no os importe que todo pueda salir mal porque yo sé, que si es así, sois lo suficientemente fuertes para salir adelante, como he hecho yo cada vez que algo me ha salido mal.

Pero lo más importante es vivir la vida porque solo hay una y como bien sabéis, esta son dos días y uno ya ha pasado.

¿Acaso queréis que cuando seáis viejecitos y tengáis a vuestros nietos alrededor no poder contarlos ninguna aventura que hayas vivido simplemente porque no disfrutaste de joven la vida y las maravillosas oportunidades que te dio?

Sé que mucha gente no disfruta de los momentos que le dota la vida simplemente por el miedo del que pueden decir los demás, pero joder, que le jodan a los prejuicios. Disfruta.

Sé también que en la sociedad en la que vivimos es difícil hacer algo –ya sea bueno o malo- y que no te vengan miles de críticas, pero eso no te debe importar porque cada uno decide tener la vida que quiere y –muy importante- cada uno decide que historias y aventuras va a querer contar a sus nietos de viejecitos. Así que sal, no te preocupes por el que dirán, sé que es difícil, pero que sea difícil no quiere decir que sea imposible.

¿Y sabéis también lo que se? Que si no sonríes, ni sueñas y mucho menos vives tu vida a tu manera haciendo miles de aventuras y creando miles de recuerdo para la posteridad, estas perdido. Si, perdido.

 

martes, 5 de abril de 2016

Karma, te quiero.


No sé nada. No sé si contar mis miedos o mis alegrías. Si contar mis sueños más preciados o mis aventuras del futuro. También podría contar los motivos que tengo para sonreír, pero no creo que a nadie le importen. Como ya he dicho al principio, no sé nada. Podría contar también los miles de momentos buenos que me ha dado la vida, pero al utilizar un verbo en condicional, tiene que haber una serie de condiciones y no tengo las suficientes –ni unas buenas- para contarlo. Quién sabe si algún día llego a contar mi pasado más oscuro. Es ahí es donde entras tú. ¿Sabes? Desde que cerraste aquella puerta y arrogaste la llave en alguna alcantarilla de la ciudad y decidiste no hacer ni un mínimo esfuerzo por recuperarla y volver a entrar por esa puerta, no sé nada, porque desde que te fuiste, me siento así, me siento nada.

A veces, cuando me paro a pensar en lo que fue de nosotros, siempre desemboco en lo mismo. Un nosotros que se compone de la misma ilusa de siempre y del gilipollas de turno, pero, ¿quieres saber una cosa? Siempre has sido mi gilipollas favorito.

Aun me acuerdo del primer día que dormimos juntos, ¿tú te acuerdas? Antes de dormirnos me dijiste que a la mañana siguiente, cuando te despertaras, te encantaría verme abrazada a ti y que eso era lo que querías ver de por vida cuando te despertases todos los días del resto de tu vida.

¿En qué verbo o sustantivo de la frase de un futuro perfecto te quedaste tú? Porque yo aún mantengo la esperanza de poder despertarme todos los días contigo a tu lado. No abrazada como a ti te gustaría. Yo solo me conformo con que seas tú lo primero que vea el primer minuto de mi día a día, y por supuesto, lo último también.

Y ahora, dime, ¿Qué fue lo que te hizo cambiar de opinión? ¿Qué fue lo que hizo que pasaras de querer verme todos los días los primeros minutos del mismo abrazada a ti a echarme de tu vida? Ah, claro, ya me acuerdo.

Supongo que yo no tengo la misma carisma que tiene ella. Ni tampoco tengo esa figura arrolladora que tiene para todos los tíos, una pena que vosotros – o tu- solo pienses con tu mini yo y que ella solo os quiera para pasar un buen rato en su cama. Nada más.

Tampoco tenía –ni tendré nunca- ese buen cuerpo que tiene ella por el que te tienta a vivir mil aventuras. No podre tener nunca ese culo que tiene ella. Ese que es tremendo según tú. Si, te escuche decírselo a tu gran amigo una semana después que me dejaras.

¿De verdad habías caído tan bajo? ¿Acaso todo el tiempo que pasé queriéndote fue en vano?

Esa misma mañana en el instituto cuando te escuché decir eso, obtuve mi respuesta. Y por si en algún momento quieres saber la respuesta, es sí. Pasé demasiado tiempo queriéndote en vano, pero no te preocupes por mí, ya lo tengo superado, - o eso creo-.

¿Pero sabes qué? Hay una cosa que me diferencia de ella.

No es ni un pelo bonito o una buena delantera como tiene ella. Tampoco es tener unas buenas calificaciones. Ni siquiera una bonita sonrisa. Yo tengo – o tenía- una diferencia con ella que no podrá conseguir ni en siete vidas, como los gatos. Yo, te quería de verdad. Yo tenía la posibilidad de sacar de ti la sonrisa más bonita que jamás ha visto el mundo y la más sincera también y eso, con tan solo una tontería mía. Qué pena que tú lo desaprovecharas de esa forma que no es para nada bonita.

Así que supongo que después de todo lo vivido contigo, de un nosotros que teníamos en mente, de un para siempre que una vez me prometiste al filo de la comisura de mis labios en mitad de un beso, nos hemos quedado en nada. Me dejaste en nada. Me dejaste vacía. Me dejaste rota. ¿Acaso te parece bonito, eh?  Es un acto muy feo por tu parte, que lo sepas.

Ahora, después de los meses, ella ya te ha dejado. O más bien ya se ha cansado de ti. Ya ha encontrado alguien mejor tú. Te ha dejado roto, vacío, te ha dejado en nada. ¿Irónico, no? Te ha hecho lo mismo que un día me hiciste a mí. Y no me culpes, por favor, ¿vale? Pero te lo merecías, y déjame decirte una última cosa. Esto, lo que te ha hecho ella, es lo mejor que ha podido hacer el karma en años y por eso le tengo que querer y darle las gracias.

Inspiracion.

Inspiración es mirar a tus ojos para poder ver desde el balcón de tus pupilas.
Inspiración es poder tener primera línea de playa a tus pecas esparcidas por tus mejillas, de más a menos.
Inspiración es poder andar por el filo de tu nariz como un maldito suicida caminaría por las vías de un tren.
Inspiración es poder saltar de una mejilla a otra llenándolas de besos.
Inspiración es poder matarme una y otra vez en la curva más bonita que tienes, tu sonrisa.
Inspiración es poder abrazarte por los hombros colgando como un mono impidiendo que te vayas. Inspiración es poder escalar –y saborear- cada uno de los lunares que re recorren la espalda. Inspiración es poder entrelazar tus manos con las mías creando así el puzle perfecto.
Inspiración es poder dormir contigo, despertando al día siguiente abrazada a ti, con mi cabeza sobre tu pecho desnudo, haciéndome soñar con el mejor paraíso.
Inspiración es poder hacerte cosquillas en los pies mientras tú me regalas las mejores de tus sonrisas, esas que solo te salen estando conmigo.
¿Aún quieres saber lo que es inspiración?
Inspiración, eres tú.